Una partida de prueba que empieza antes del primer giro
Sweet Bonanza 2500 arranca en una partida de prueba con 100.000,00 dólares de crédito y una apuesta de 2,00 dólares, y lo primero que aparece no es la partida sino una secuencia de pantallas previas que el propio juego permite desactivar. Ese orden importa: el simulacro no se limita a girar los rodillos, muestra antes su estructura completa —tres diapositivas con el volante de azar, el tope de 25.000 veces la apuesta y el aviso de que los símbolos pagan en cualquier posición— y solo después entrega el control. El eje de esta revisión es ese desfase temporal: entre lo que el juego declara de entrada y lo que la partida de prueba puede confirmar por sí misma hay una distancia que conviene medir con precisión, porque de ella depende lo que el jugador llega a saber antes de poner dinero.







